El BIEN y el MAL


Los hombres no hemos nacido para vivir formando batallones uniformados, cada con su propia bandera al frente, sino para mezclarnos los unos con los otros sin dejar de reconocernos, a pesar de todas las diferencias culturales, una semejanza esencial y a partir de esa mezcla inventarnos de nuevo una y otra vez.
  • El sufrimiento humano tiene tres fuentes: “la supremacía de la Naturaleza, la caducidad de nuestro cuerpo y la insuficiencia de nuestros métodos para regular las relaciones humanas en la familia, el Estado y la sociedad”. El malestar de la cultura. Sigmund Freud.

Sin amor ni filia la humanidad se atrofia y quedamos en manos de la inhóspita ley de la jungla.

  • “Saberse amado da más fuerza que saberse fuerte”. Goethe.


Las “tres leyes de la robótica”. Yo, robot. Isaac Asimov:

  1. No dañarás a ningún ser humano,
  2. Ayudarás, cuanto puedas a los seres humanos siempre que no sea violada la primera regla,
  3. Conservarás tu propia existencia (siempre que no sea a costa de violar las dos leyes anteriores).

Como nosotros no somos robots, la mayoría de las morales pasadas y presentes invierten el orden de estos tres preceptos. Por supuesto, siempre ha habido, hay y habrá consejeros provocativamente desengañados que no respetan la moralidad para obtener otras ventajas. Gracias a tales sabios vivimos rodeados de policías, cárceles, miseria y abandono.

Las preguntas de la vida. Fernando Savater.

Un principio básico de la vida buena es tratar a nuestros semejantes humanamente (tratar a las personas como personas, con bondad, no como cosas), es decir: ser capaces de ponernos en lugar de nuestros semejantes y de relativizar nuestros intereses para armonizarlos con los suyos.
Debido la libertad, por mucho mal que haya suelto, siempre habrá bien para quien quiera bien; por mucho bien que hayamos logrado instalar públicamente, el mal siempre estará al alcance de quien quiera mal.


Una comunidad politica tiene que garantizar dentro de los posible la asistencia comunitaria a los que sufren y la ayuda a los que por cualquier razón menos pueden ayudarse a sí mismos. Tomarse al otro en serio, poniéndonos en su lugar, con justicia, consiste no sólo en reconocer su dignidad de semejante sino también en simpatizar con sus sufrimientos, dolores, con las desdichas que por error propio, accidente fortuito o necesidad biológica le afligen, como antes o después pueden afligirnos a todos. A veces, el Estado con el pretexto de ayudar a los inválidos, termina por tratar como si fuesen inválidos a toda la población.

Por malos que sean, su humanidad coincide con la mía y la refuerza. Sin ellos, yo podría vivir con las "cosas", pero no vivir humanamente. El respeto y la amistad hay que cuidarlos como las cosas más frágiles de todas.

Somos sociables por nuestra capacidad de imitación, la mayor parte de nuestro comportamiento y de nuestros gustos los copiamos de los demás (gestos, palabras, deseos, valores). En todo lo que llamamos "civilización", "cultura",... hay un poco de invención y muchísimo de imitación.Por eso es tan importante el ejemplo que damos a nuestros congéneres sociales: es casi seguro que en la mayoría de los casos nos tratarán tal como se vean tratados. Sin imitación natural, espontánea, nunca podríamos educar a ningún niño ni por tanto acondicionarle para la vida en grupo con la comunidad.

Los "malos" tratan a los demás humanos como a enemigos en lugar de procurar su amistad, se comportan de manera hostil y despiadada porque sienten miedo, o soledad, o porque carecen de cosas necesarias que otros muchos poseen. O porque padece la mayor desgracia de todas, la de verse tratados por la mayoría sin amor ni respeto.

Algunos, para estar contentos, necesitan no enterarse de los padecimientos que abundan a su alrededor y de algunos de los cuales son cómplices.
La ignorancia, aunque esté satisfecha de sí misma, también es una desgracia.

Si cuando más féliz y alegre se siente alguien menos ganas tendrá de ser malo. ¿No será prudente intentar fomentar todo lo posible la felicidad de los demás en lugar de hacerles desgraciados y por tanto propensos al mal? El que colabora con la desdicha ajena o no hace nada para ponerle remedio... se la está buscando. ¡Que no se queje luego de que haya tantos malos sueltos!

Ética para Amador. Fernando Savater.
  • Efecto sentirse bien, hacer el bien: La persona féliz está dispuesta a ayudar a los demás.
  • ...El ser humano libre y que se conoce a sí mismo es generoso, solidario, amable y capaz de disfrutar por igual del dar y del recibir... Cada vez que te descubras en actitudes mezquinas, ruines o pequeñas, aprovecha para preguntarte qué te está pasando. Jorge Bucay
  • Nunca dejes que la moral te impida dejar de hacer lo que está bien. Isaac Asimov.
  • ¿Quieres ser de utilidad o ser alabado? Epícteto
  • El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad. Albert Einstein
  • La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa. Albert Einstein
  • Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena. Mahatma Gandhi
  • Inscribe los agravios en el polvo, las palabras de bien inscríbelas en el mármol.Benjamin Franklin
  • Cumplamos la tarea de vivir de tal modo que cuando muramos, incluso el de la funeraria lo sienta.Mark Twain
  • El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio.Johann Wolfgang von Goethe
  • Todos, cuando favorecen a otros, se favorecen a sí mismos; y no me refiero al hecho de que el socorrido querrá socorrer y el defendido proteger, o que el buen ejemplo retorna, describiendo un círculo, hacia el que lo da -como los malos ejemplos recaen sobre sus autores, y ninguna piedad alcanza a aquellos que padecen injurias después de haber demostrado con sus actos que podían hacerse-, sino a que el valor de toda virtud radica en ella misma, ya que no se practica en orden al premio: la recompensa de la acción virtuosa es haberla realizado. Séneca, Cartas a Lucilio.
  • Ayuda a tus semejantes a levantar su carga, pero no te consideres obligado a llevársela. Pitágoras de Samos
  • ¿Qué locura o qué desatino me lleva a contar las ajenas faltas, teniendo tanto que decir de las mías? Miguel de Cervantes Saavedra
  • Los malos hábitos es más fácil romperlos que enmendarlos. Marcus Fabis Quintiliano
  • Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa. Demócrito de Abdera
  • Las fuerzas que se asocian para el bien no se suman, se multiplican. Concepción Arenal