EL REALISMO (desde Parménides hasta Descartes): EL MUNDO ES LO QUE EXISTE


  1. Existen las cosas (existencia) y tienen en su propio ser la esencia (consistencia), la cual es accesible al pensamiento lógico y racional, cerrando los ojos a todo, (las cosas son inteligibles, podemos comprenderlas) porque el pensamiento se pliega, coincide perfectamente con ella.
  2. Existe inteligencia, pensamiento, Dios, como quieran llamarlo. Si las cosas no hubieren sido hechas racionalmente, inteligentemente, serían incomprensibles para nosotros. La causalidad es la estructura de la realización en lo eterno, en la eternidad, fuera del tiempo. Dios crea el mundo lo mismo que un artífice hace su obra; pero como Dios no está en el tiempo, crea su obra con sólo pensarla. Su actividad es sólo pensar (pensar pensamientos), es ese "pensamiento de los pensamiento". Así Dios es la esencia de las cosas realizadas en este mundo. Aristóteles
  3. El hombre es una de las cosas que existen, es inteligente relativamente, es decir, participa de la inteligencia que existe, y conoce que las cosas son y lo que las cosas son.
  4. La actividad suprema del hombre consiste en el conocimiento (sabiduria).

Parménides demuestra mediante el principio de identidad: "el ser, es; el no ser, no es", que el ser es único, eterno, inmutable, infinito e inmóvil. Establece que "una y la misma cosa es ser y pensar".

Para
Platón
, las ideas son las únicas realidades o
entes reales, que existen en sí y por sí, y son intuidas o "visionadas" por la intuición intelectual (constituyen el mundo inteligible).
Las cosas -res- que percibimos con los sentidos (el mundo sensible) son sombras efímeras de las esencias ideales, el mundo del no ser, de la apariencia, del phainómenos. El mundo de las ideas, diferente del mundo real en que vivimos nuestra sensación, es un mundo transcendente (separado, distinto). La verdad, la idea es trascendente a las cosas que vemos y tocamos. Las ideas están en relación jerárquica, relaciones que son a su vez otras ideas.

Aristóteles intenta meter la idea intuida por la intuición intelectual (la inteligibilidad) dentro de la cosa percibida por los sentidos (que la idea sea inmanente) en una sola unidad existencial y consistencial. Pero confunde la esencia con la existencia.

¿Quién existe? --> La sustancia:

  1. Bajo un aspecto lógico, como predicabilidad de un sujeto: La sustancia (lo que yace debajo) es el sujeto de todas las proposiones (esencias) que podemos predicar. Los predicados auxiliares que no entorpecen que una substancia sea lo que es son los accidentes. Existe una relación lógica entre realidad y posibilidad: la ausencia de contradicción define la posibilidad; de lo posible puede predicarse una cosa por lo menos: la no contradicción; no es posible lo contradictorio; y la transformación en sustancia, define la realidad.

  2. Bajo un aspecto ontológico, metafísico, como unidad existencial de forma y materia : La cosa adviene a ser lo que es porque su materia (aquello con que está hecho algo material o no) es informada, es plasmada, recibe forma (esencia, lo que hace que la cosa sea lo que es y es también la naturaleza de las sustancias, es decir, que determina sus actividades específicas y propias), y una forma que le da sentido y finalidad -telos- (teleología). Materia y forma pierden todo sentido ontológico tan pronto como los separamos uno de otro (hilemorfismo). Materia y forma están en una relación estática, como contemplada desde la eternidad, metafísica.

  3. Bajo un aspecto genético, como la actuación de la potencia. El acto es el resultado del advenimiento al ser; y la potencia es la materia, pero en tanto en cuanto va a ser. La relación acto-potencia está en una concepción o intuición dinámica, en la génesis de las cosas, cuando lo que vemos en la cosa no es lo que la cosa es, ni lo que de la cosa puede predicarse lógicamente, sino su advenir, su llegar a ser, su génesis interna.
Teoría de las causas:
  1. final o fin: propósito que el artífice tiene.
  2. formal: la idea de lo que la cosa es (esencia), que, antes de que la cosa sea, está ya en la mente del artífice.
  3. material: es aquella de que está hecha la cosa.
  4. eficiente o agente: instrumento con que está hecha la cosa.

Teoría del conocimiento

El diálogo socrático se basa en la ironía expresada en la actitud modesta del "sólo sé que no sé nada"; y en la mayéutica, que consiste en hacer preguntas de modo que es el interlocutor quien acaba sacando por sí mismo las formulaciones correctas sobre el tema en cuestión. Pero el trabajo de seguir preguntando y seguir encontrando dificultades, interrogantes y misterios en la última definición dada, no puede acabar nunca.

El intelectualismo moral (Sócrates) es la doctrina que identifica la virtud con el saber. Descubre los conceptos (por ejemplo, justicia o bondad) e indica que es necesario definirlos con precisión para establecer la comunicación, el entendimiento entre los hombres, empleando el logos (razón que se da de algo) y hacer el posible el diálogo sobre temas morales y políticos.

Cuando no sabemos nada, o lo que sabemos lo sabemos sin haberlo buscado, hablamos de la opinión, o sea, un saber que no vale nada. La dialéctica de Platón, que perfecciona la mayéutica, es suponer que las cosas son esto o lo otro (tesis que se contraponen) y luego depurar esa suposición por la discusión , para sustituirla por otra mejor; acabamos poco a poco por llegar al conocimiento que resiste a todas las críticas y a todas las discusiones. La dialéctica, la discusión entre los conceptos mal formados y conceptos mejor formados, es el método de la metafísica realista.

Para Aristóteles el método de la filosofía es la lógica o teoría de la inferencia, o sea, la aplicación de las leyes del pensamiento racional, las leyes del silogismo y la deducción, mediante las cuales de una proposición general, por medio de otra proposición también general, se extrae un proposición particular. Permite transitar de una proposición a otra por medio de los engarces que los conceptos más generales tienen con otros menos generales, hasta llegar a lo particular. Consistirá en la demostración de la prueba de afirmaciones que se adelantan, lo convierte estas afirmaciones en verdad. Una afirmación que no está probada no es verdadera, o por lo menos, como sé todavía si es o no verdadera, no puede tener carta de naturaleza en el campo del saber, en el campo de la ciencia.

El conocimiento refleja en la mente la mismísima realidad, es eso: reflejo. La verdad se define en el realismo, por la adecuación perfecta entre el pensamiento y la cosa impregnada de inteligibilidad, que se ha conseguido mediante la recta formación en nuestra mente de los conceptos; nociones, que reproducen las esencias y substancias individuales de las cosas. Conocer significa barajar entre sí los juicios en forma de razonamiento, que nos permitan concluir, llegar a conclusiones acerca de substancias que no tenemos delante.

Nada, pues, le sorprende al sabio cuya mente está llena de conceptos. Saber, para el realista, consiste en tener en la mente una colección, lo más variada, amplia y rica posible, de conceptos, que le permiten deambular por el mundo entre las realidades, sin sentirse nunca sorprendido; porque cada vez que encuentre algo, si es verdaderamente sabio tendrá en su mente el concepto correspondiente. Si encuentra algo que no conoce, se acercará más, mirará en ello; y, o bien a una mayor proximidad logrará encontrar al fin el concepto que le corresponde, o formará de esa cosa nueva, de esa substancia nueva que tiene delante, un concepto nuevo, y aumentará con ello el caudal de su saber.

EL IDEALISMO (Descartes)

Antes de la Edad Moderna, el método filosófico se ejercita principalente después de tenida la intuición; despúes pasa a ejercitarse principalmente antes de tener la intuición y como medio de obtenerla. A Descartes lo que le preocupa es cómo llegar a una intuición indubitable de la verdad. El método de análisis es el intrumento que conduce a la intuición, que sólo se puede lograr buscándola, lo que quiere decir dividiendo en partes todo objeto que se nos ofrezca confuso, oscuro, no evidente, hasta que alguna de esas partes se nos convierta en un objeto claro, intuitivo y evidente. Entonces ya tenemos la intuición. El mundo inteligible es inmanente, forma parte, es el mismo mundo de la sensación y de la percepción sensible, y no otro mundo distinto.

  • No hay nada en el intelecto que no haya estado primero en los sentidos, Locke, excepto el intelecto mismo, Leibniz.
Según Kant, sólo podemos conocer el mundo mediante nuestras categorías y que "la cosa en sí" es incognoscible. "Correcto", dice Schopenhauer, "el mundo sólo se nos da en forma de representaciones ilusorias, por con una excepción: el propio yo. El yo se nos da también como cosa en sí. Yo lo conozco desde fuera y desde dentro. ¿Y cuál es la esencia del yo? La voluntad de vivir. En tanto que sujeto, el yo es voluntad, y en tanto que objeto de sí mismo es representación.

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