LIBERTAD, RESPONSABILIDAD y TOLERANCIA




La libertad es la capacidad de obrar de acuerdo con nuestra voluntad, respetando siempre los dictados de la razón y los derechos de los demás.

Ser libre es responder por nuestros actos y siempre se responde ante los otros, con los otros como víctimas, como testigos y como jueces.

A veces actuamos voluntariamente...contra nuestra voluntad.

El principio del ser humano

  • El ser humano no vive, sino que dirige su vida. Arnold Gehlen.

El animal, a la hora de actuar, está determinado por pautas instintivas y se encuentra plenamente adaptado al medio en el que vive. Los estímulos que le afectan del exterior desencadenan en él, un comportamiento animal concreto del que prácticamente no se puede separar.

El comportamiento humano funciona distinto: los estímulos externos lo sitúan ante una serie de posibilidades de actuación. Además no se encuentra adaptado al medio que le rodea, sino que tiene que decidir cómo va a llevar a cabo esa adaptación.

  • Las reglas no siempre las proporciona el instinto, podemos cambiarlas y actuar de formas imprevistas por la naturaleza. Por eso decimos que no sólo somos naturaleza, sino también cultura. O que somos animales "capaces" de actuar civilizadamente. Manual de civismo. Victoria Camps y Salvador Giner.

José Ortega y Gasset denomina "circunstancia" (época histórica, cultura, país, sociedad, familia, clase social, educación, sexo, condiciones físicas o psíquicas, obstáculos que la realidad opone a nuestros proyectos,...) al conjunto de elementos que se le imponen al ser humano, y afirma que forma parte de su propio "yo": "yo soy yo y mi circunstancia".

Si el ser humano no es libre para elegir lo que le pasa, si lo es para responder a lo que le pasa de una u otra manera(obedecer, rebelarnos, tener prudencia, temeridad, ser vengativo, resignado, defender, huir,...). A diferencia de otros seres, vivos o inanimados, necesita elegir, inventar su propia vida, sin estar predeterminado por ningún tipo de esencia o carácter inmutable, ni desde fuera como desde dentro de nosotros mismos. Por eso los seres humanos tienen costumbres distintas en las diferentes culturas y se comportan de muy diferentes maneras a lo largo de la historia.
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Soy yo quien elijo resignarme a mi condición social o rebelarme contra ella y transformarla, soy yo quien descubre las adversidades de mi cuerpo o de la realidad al proponerme objetivos que las desafían.

Aunque a veces intentemos refugiarnos en los que hemos elegido ser como si constituyera un destino irrefutable -”soy ingeniero, español, monógamo, cristiano, etc”-, lo cierto es que siempre estamos abiertos a transformarnos o a cambiar de camino. Si no cambiamos no es porque “tengamos” que elegir como elegimos y ser lo que somos sino porque “queremos” ser de tal cual manera y no de otra.


Hay 3 tipos de libertad:

  1. La libertad como disponibilidad para actuar de acuerdo con los propios deseos o proyectos. Alude a cuando carecemos de impedimentos físicos, psicológicos o legales para obrar tal como queremos e implica cierta posibilidad de lograrlo. Si no hay perspectiva ninguna de éxito, tampoco diríamos que hay libertad: ante lo imposible nadie es realmente libre.
  2. La libertad de querer lo que quiero y no sólo de hacer o intentar hacer lo que quiero. El curso de los acontecimientos no está en mi mano pero la rectitud de mi intención (¡o su perversidad!) desafía a las leyes de la física y del estado.
  3. La libertad de querer lo que no queremos y de no querer lo que de hecho queremos. No sólo sentimos deseos o tenemos intenciones, sino también deseos o intenciones sobre los deseos o intenciones que tenemos. Soy lo que quiero ser pero a la vez quisiera ser de otra forma, querer otras cosas, querer mejor. No es idéntico lo que quiero hacer ahora y lo que yo quiero ser.
  • Veo lo que es mejor y lo apruebo, pero sigo haciendo lo peor; es decir, sigo queriendo lo que no me gustaría querer. Ovidio.

La doctrina determinista establece que si yo supiese cómo están dispuestas todas las piezas del mundo ahora y conociera exhaustivamente todas las leyes físicas, podría describir sin error cuanto va a ocurrir en el mundo dentro de un minuto o dentro de cien años. Como yo también soy una parte del universo, debo estar sometido a la misma determinación causal que lo demás.

El escéptico
David Hume, que era fundamentalmente determinista, sostuvo que la idea de la libertad es compatible con el determinismo porque no se refiere a la causalidad física sino a la causalidad social.

Nadie quiere ser resumido simplemente en el catálogo de sus malas acciones. Intentamos a la vez trasladar la culpa a la sociedad en que vivimos o al sistema capitalista pero conservando abierta la posibilidad de ser limpios, desinteresados, valientes, mejores. Por eso la libertad no es algo así como un galardón sino también una carga y muchas personas dudosamente maduras -es decir, poco autónomas, poco conscientes de sí mismas- prefieren renunciar a ella y traspasarla a un líder social que a la vez tome las decisiones y soporte el peso de las culpas.


El hombre parece ser el único animal que puede estar descontento de sí mismo: el arrepentimiento es una de las posibilidades siempre abiertas a la autoconciencia del agente libre.

  • La conciencia limpia y tranquila es un síntoma primordial de animalidad. Wistlawa Szymborska.
Las preguntas de la vida. Fernando Savater.

Un sistema político debe respetar al máximo -o limitar mínimamente- la libertad humana. Abstenerse dictaduras que gobiernan "por nuestro bien" o "por el bien común". Debe Insistir en la responsabilidad social de las acciones y omisiones de cada uno, sobre todo de sus gobernantes. Evitar realizarlas porque sean "fruto de la historia", la "sociedad establecida", la "propaganda", el "demonio", ... ¡Cuidado con políticos para quien todo el mundo es "victima" de las circunstancias... o "culpable" de ellas!

Ética para Amador. Fernando Savater.

Erich Fromm: Tenemos miedo a la libertad propia (tenemos variedad de opciones y tentaciones, posibles errores y barbaridades ... si uno quiere). Pero, sobre todo, a la libertad de los demás: pueden portarse bien o mal y hacerme daño a mi. En demasiadas ocasiones son los ciudadanos los que solicitan la represión, cansados de ser libres o temerosos de la libertad. Pero en cuanto a un Estado se le da la oportunidad de limitar las libertades "por nuestro bien", rara vez deja de aprovecharla.

Tolerancia: Vivir en una democracia moderna quiere decir convivir con costumbres y comportamientos que uno desaprueba. La unanimidad, lo de todos a una, el aquí somos así, lo de "al que no le guste que se vaya", la limpieza étnica, el horror al mestizaje y al contagio de modas y modos,etc.., son formas de barbarie estéril. La comunidad democrática es la formada por individuos capaces de desarraigarse de las imposiciones del lugar de origen, de la tradición, de la sangre y elevar a convención reformable lo que ayer fue rutina sagrada. Lo que se trata de borrar es el determinismo de aquello que uno no ha elegido ser.

Tolerar al otro,
bueno: pero darle la razón como a los locos, eso ni hablar. Nada más vigorosa y estimulantemente humano que discutir las opiniones del vecino, criticarlas, incluso tomarlas a cachondeo si se tercia.
Deben ser respetadas las personas ( y sus derechos civiles), no sus opiniones ni su fe. Hay gente que se identifica con sus creencias, que las toman como si fueran parte de su propio cuerpo. No es muy cortés llevar la contraria de modo desagradable al prójimo, pero se trata de una cuestión de buena educación y no de un crimen. Lo malo es que quienes se sienten "heridos" en sus convicciones creen por ello tener derecho a herir de verdad en la carne de sus ofensores.

El derecho a desaprobar y a disentir ( que no tiene por qué prolongarse en el derecho a prohibir) me parece prioritariamente inviolable. Dos restricciones al derecho a la libertad de expresión, al hablar franco y sin cortapisas:
  1. La incitación al crimen, a la persecución contra las personas o contra sus medios lícitos de vida.
  2. La protección de la intimidad personal y su vida privada. No de todo tienen derecho todos a ser informados.
Política para Amador. Fernando Savater.
  • Estamos condenados a la libertad. Jean-Paul Sartre No somos libres de no ser libres. No renunciarás a elegir, sino que habrás elegido no elegir por ti mismo. Nadie puede ser libre por ti.
  • El hombre nace libre, responsable y sin excusas. Jean Paul Sartre.
  • No hay camino hacia la libertad, la libertad es el camino.Mahatma Gandhi
  • Todas las personas deben gozar de libertad de expresión, reunión, prensa, asociación, movimiento y de credo, al tiempo que deben respetar las libertades y los derechos de los demás. Visiones de un Mundo Mejor. Mensajeros de la Paz de la ONU.
  • es digno de libertad quien sabe conquistarla cada día. Johann Wolfgang von Goethe.
  • Tú, Demián, puedes elegir lo que quieras, pero no puedes ser independiente para lo que te resulta más fácil y agradable, y no serlo cuando te cuesta un esfuerzo. Tu criterio, tu libertad, tu independencia y el aumento de tu responsabilidad vienen juntos con tu proceso de crecimiento. Tú decides ser un adulto o permanecer como un niño. Déjame que te cuente. Jorge Bucay.
  • La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto.George Bernard Shaw
  • La libertad lo que hace es que la vida tenga sentido.
  • La libertad hace más hombres a los hombres. Azaña.
  • Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo.Johann Wolfgang von Goethe
  • La única libertad que merece ese nombre es la de buscar nuestro propio bien, por nuestro camino propio, en tanto no privemos a los demás del suyo o les impidamos esforzarse por conseguirlo. Cada uno es el guardián natural de su propia salud, sea física, mental o espiritual. La humanidad sale más gananciosa consintiendo a cada cual vivir a su manera que obligándole a vivir a la manera de los demás. John Stuart Mill, Sobre la libertad
  • La libertad es un lujo que no todos pueden permitirse. Otto von Bismar
  • Hoy en día, propiamente las mayores diferencias entre los libres de hecho y los libres sólo de nombre las establece el acceso a la información: para ser libre es preciso “saber” más que quienes no lo son y controlar los medios de “comunicación” para difundir tanto el conocimiento como las falsificaciones interesadas que ocupan a menudo su lugar...El valor de elegir. Fernando Savater

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