LA ONTOLOGÍA: lo que "hay" en la vida


La Ontología es la teoría de los objetos como objetos, de la totalidad de la existencia. Hay 4 regiones o esferas en la que la totalidad de los objetos pueden dividirse :

1. LOS OBJETOS REALES (árboles, piedras, plantas, animales, etc están ahí aunque cierre los ojos). Son seres reales, temporales y causales.

2. LOS OBJETOS IDEALES:

  1. Las relaciones entre las cosas. Ej. la igualdad, la semejanza, la proporción, etc.

  2. Los objetos matemáticos. Ej. el punto, la línea, el círculo, los números, los dobles, los triples, las razones, las raíces, las integrales, etc.

  3. Las esencias. Ej. la idea de Napoleón.

No son cosas, son seres ideales porque no son temporales ni causales. No nacen, ni perecen, ni cambian en el tiempo y en el espacio y, tampoco no se causan unos a otros, sino que la relación entre ellos es la de implicarse idealmente, como la conclusión está implicada en la premisa de un silogismo.

3. LOS VALORES (esfera axiológica) son las cualidades que poseen las cosas en su relación con el ser humano. No hay cosa alguna que no tenga un valor o cualidad, ya que las cosas no nos son completamente indiferentes: nos producen impresiones subjetivas de agrado o desagrado y nosotros las proyectamos sobre las cosas.

Tienen la siguiente jerarquía de preferencia:

  1. Útiles: los hacen aptos para satisfacer necesidades prácticas: (in)útil, (in) adecuado, (in)conveniente, ... (induce los fundamentos de la economía)

  2. Vitales: fuerte, débil, ... (moda, formas sociales, deportes,..)

  3. Lógicos. verdad, falsedad, ... (lógica)

  4. Estéticos: los que producen determinadas emociones: bello, feo, sublime, ridículo, ... (estética)

  5. Morales: las cualidades que poseen las relaciones entre las personas, y entre éstas y su medio, que se estiman las más adecuadas y convenientes: (in)justo, misericordioso, despiadado, ... (ética)

  6. Religiosos: santo, profano, ... (religión)


Los valores no son entes, como las cosas reales (no se ven como los colores) o como las impresiones subjetivas (no se entienden como los números y los conceptos), sino que valen. Son cualidades “irreales” de entes, adheridas a ellos. Integran la realidad, dándole eso: valer. Sólo cabe "sentirlos", o mejor, "estimarlos" o "desestimarlos". Pero, los valores no existen sino para sujetos dotados de facultad estimativa; sólo existen para los seres humanos.

Son ajenas a la cantidad (no hay manera de dividir o multiplicar la belleza de un cuadro), al tiempo (no deja de ser bello con el tiempo), al espacio (no puede ser feo en otro sitio) y son absolutos (han estado y están siempre ahí, independientes de que se hayan o no descubierto por intuición en un momento de la historia). Tienen polaridad, pues todo valor tiene un contravalor (a bueno se contrapone malo); toda no-indiferencia puede serlo, por alejarse, positiva o negativamente, del punto de indiferencia.


4. Los objetos metafísicos, de los cuales por lo menos uno, LA VIDA o lo que Heidegger llama LA EXISTENCIA -yo mismo, el estar en el mundo- está inmediatamente en nuestro poder y a nuestro alcance. No es ninguno de los tres objetos anteriores: a) No es una cosa real, ya que contiene a las cosas reales; b) tampoco un objeto ideal, pues fluye y cambia con el tiempo, c) no es un valor pues mi vida es una realidad.


¿Qué es lo que existe? Existe la vida -que no está en ninguna parte y es un ente independiente-; La vida es la existencia, la única existencia absoluta y auténtica, puesto que es el recipiente, la raíz misma de los otros tres tipos de entes (cosas reales, objetos ideales y valores), que “están en” la vida, en donde esas asientan su existencia, su entidad; por lo tanto, dependen de la vida en cierto modo, están en cierto modo subordinados a la vida.


Sólo la vida en la cual yo estoy sabe por mí que existe; sólo la vida tiene seguridad de existir. y esa seguridad de existir hace que su existencia sea la existencia fundamental y primaria, mientras que las otras son siempre existencias secundarias y derivadas. Además, la vida es el único ente que se interesa por sí y por cualquier ente derivado. Una piedra es un ente, pero no sabe lo que es, ni se interesa por serlo.

Características de la vida:

  1. Nos es dada. Nadie se da la vida a sí mismo, nos encontramos en la vida. Pero está por hacer, por vivir.

  2. Es la no-indiferencia. A la vida le interesa: primero, ser, y, segundo, ser esto o ser lo otro: no sólo le interesa existir sino también, consistir, vivir de cierta manera.

  3. Es preocupación orientada al futuro, que no existe, para luego acabar siendo una ocupación con las cosas, es un “quehacer” en el presente que existe.

  4. La libertad coexiste con la necesidad (el determinismo): Para ser libres viviendo, tenemos necesariamente que hacernos esa libertad.

  5. Con relación al tiempo que la vida “es”, el presente es un futuro que ha llegado a ser. Es propiamente lo que todavía no es, es lo que va a ser, está por ser. No como el tiempo que está “en” la vida (el astronómico), donde el presente es el resultado del pasado. Es precisamente ese afán de querer ser, esa anticipación del futuro, es preocupación que hace que el futuro sea, él, el germen del presente. El presente es un sido del futuro, es un “futuro sido” (Heidegger), y en ese instante lo que “ya” es es excremento de la vida y la vida sigue su curso en busca de sí misma, a lo largo de ese infinito futuro infinitamente fecundo.

En esa carrera de la vida, en esa ocupación que es preocupación, en ese presente que es un futuro que ha llegado a ser, la no-indiferencia se manifiesta en que la vida es angustiosa, es ansiedad de ser, por seguir siendo, para que el futuro sea presente, y, por otro lado, temor de la nada, de no ser, de dejar de ser. La nada sobrecoge al hombre; y entonces la angustia de poder no ser es la que lo atenaza y sobre ella se levanta la preocupación, y sobre la preocupación la acción para ser, para seguir siendo, para existir.

Lecciones preliminares de filosofía. Manuel García Morente

  • El hombre no es lo que es y es lo que no es. Sartre.

    Los humanos no somos algo dado previamente de una vez por todas, algo “programado” de antemano, ni siquiera ese “algo” que cada cual pretendemos establecer como nuestra verdadera identidad, sino que somos lo que somos, lo que aún no somos o lo que anhelamos ser, nuestra capacidad de inventarnos permanentemente, de transgredir nuestros límites, la capacidad de desmentir lo que previamente hemos sido.
  • El no ser es el destino de todo ser particular. Marcel Conche. La muerte es “destino” en el sentido de que no la elegimos y que siempre elegimos contra ella pero sin lograr evitarla.
  • En cuanto desaparece el futuro -por predeterminado, sea quien lo dispone Dios o la Naturaleza- se asfixia la libertad, que sólo puede respirar aires de porvenir. Las preguntas de la vida. Fernando Savater.
  • La vida es darme cuenta, enterarme que estoy sumergido, náufrago en un elemento extraño a mí, donde no tengo mas remedio que hacer siempre algo para sostenerme en él, para permanecer a flote. Y no me he dado la vida, sino, al revés, me encuentro en ella sin quererlo, sin que se me haya consultado previamente ni se me haya pedido la venia. Ética para náufragos. J.A. Marina

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