EL ASESORAMIENTO FILOSÓFICO: la filosofía, maestra de vida.



Aproximadamente una tercera parte de los casos que trato no sufren debido a alguna neurosis clínicamente definible, sino a causa de la falta de sentido y de propósito de sus vidas. Carl G. Jung

Casos:
  • Insatisfacción, apatía, vacío, aburrimiento, vivir a medias, falta de algo significativo;
  • No encontrar nuestro lugar;
  • Dificultad en la toma de decisiones o dilemas éticos;
  • Conflictos de relaciones;
  • Derrumbe de una forma previa de pensar;
  • Distancia entre los principios y la vida que uno lleva;
  • Confusión de objetivos y valores;
  • Pautas negativas y recurrentes de comportamiento, de pensamiento o de emoción;
  • Depresión, desmotivación o baja autoestima;
  • Falta de claridad respecto a la propia identidad y a nuestros auténticos roles y responsabilidades
  • Dudas vocacionales
Cuando a alguien se le derrumba su modo habitual de percibir el mundo, porque le llegan a resultar obsoletas las creencias y las jerarquías de valores que, sin pasarlas por el filtro de la reflexión crítica, había asumido en su entorno y que repite automáticamente en su diálogo interno, necesariamente experimentará un sentimiento de crisis o conflicto de valores, que podrá traducirse en confusión, tristeza, angustia, culpa o sentimiento de desamparo.

Las crisis y los retos tienen un poder transformador, creativo y dinámico; son insepararables del desarrollo del ser humano; son, de hecho, un importante motor de nuestro crecimiento.

Hay sentimientos puros de dolor que nos indican que hay algo que cambiar en nosotros o en nuestras circunstancias. Hay, además, otro tipo de dolores que no elegimos, sino que personas opresivas o situaciones injustas nos imponen desde el exterior. Frente a estos últimos, no basta con hacer un trabajo interior, !también hay que rebelarse!

En la antiguedad, la filosofía (
philosophia: amor a la sabiduría) nació para ser, por excelencia, la cienica y el arte de vivir. Desde los inicios de la Edad Media se redujo a discurso intelectual. La reflexión filosófica debe ser una actividad íntimamente unida a nuestras vidas y actitudes cotidianas. El conocimiento filosófico equivalía al nacimiento de un nuevo modo de percibir y de ser seres humanos en plenitud, a una comprensión liberadora que se reconocía por sus frutos:
  • la capacidad de pensamiento autónomo, crítico y objetivo;
  • la libertad interior, fruto de una creciente toma de conciencia;
  • la superación del sufrimiento psicológico;
  • la vida plena, la lúcidez, la serenidad y el gozo íntimo.
  • el altruismo;
La antigua sabiduría aunaba teoría y práctica, saber y ser, ciencia y liberación, conocimiento y amor, comprensión y transformación, verdad objetiva y veracidad subjetiva.

El asesoramiento filosófico ofrece un espacio seguro en el que poder llevar a cabo de forma consciente y determinada lo que ya hacemos ordinariamente, aunque muchas veces de forma precipitada o automática:
interpretar nuestra experiencia, tal y como es (lo que no implica ni que nos tenga que gustar, ni que justifiquemos su forma de ser) :

"Es fundamental identificar los valores y necesidades reales, así como dilucidar que se entiende por libertad, fidelidad, compromiso, etc. Esta reflexión le permitirá liberarse de ideas y tópicos asumidos irreflexivamente del exterior, así como de necesidades, preferencias y deseos artificiales, cuya satisfacción no podemos exigir a la vida. A partir de ahí, se sentirá capacitado para tomar una decisión, que puede no ser fácil, pero que nunca irá acompañada de angustia, pues la experimentará como un ejercicio de autenticidad." En la vida cotidiana debemos mantener un alto grado de
autoconciencia y de compromiso con su congruencia ( entre lo que es, piensa, dice y hace).

Favorece que transformemos nuestras filosofías irreflexivas y, por ello, deficientes, que nos roban libertad y autenticidad, en filosofías maduras y coherentes, que vayan a favor de lo mejor de nosotros mismos y que promuevan el goce productivo de la vida.

Métodos
  • Uso del pensamiento crítico y de la lógica formal e informal, que permiten detectar los puntos ciegos y las falcias e inferencias mal realizadas en los razonamientos
  • Análisis conceptual o la clarificación de ls conceptos fundamentales
  • La mayéutica o el arte de preguntar
  • La incorporación de las ideas filosóficas en las sesiones
  • El método fenomenológico, que ayuda al cliente a tomar contacto con su experiencia directa y no evadirse de ella mediante el intelectualismo, las racionalizaciones y las justificaciones
  • El descubrimiento de creencias o visiones del mundo latentes, muy en particular, de creencias cuestionables o infundadas e ideas irracionales (deseables pero no exigibles).
  • La clarificación de valores
  • Las estrategias de toma de decisiones, etc

Actividades.
  1. Examinar argumentos y justificaciones
  2. Aclarar, analizar y definir importantes términos y conceptos
  3. Exponer y examinar las presuposiciones que subyacen a dichos argumentos, así como sus implicaciones lógicas
  4. Exponer los conflictos e incongruencias de dichos argumentos
  5. Explorar teorías filosóficas tradicionales, así como evaluar las implicaciones de sus significados para el caso concreto.
Efectos terapéuticos:

La distracción y la evasión, no mirar lo que no nos gusta o nos duele, y no pensar más que lo imprescindible; la entronización de la mentira y la distorsión, cuando llegan a ser asumidas como "lo natural", tienen un efecto devastador sobre nuestro ser. Fomenta la desconfianza en el fondo de la realidad, alimenta individuos temerosos y astutos que creen que han de manipular las situaciones, a los demás y a sí mismos para conseguir lo que anhelan. Lo que no nos atrevemos a mirar es lo que nos domina y nos persigue, nos roba la paz, no es útil: no nos enseña ni nos transforma; al contrario, nos torna más confusos y ciegos, menos libres y más compulsivos; nos empobrece interiormente.

La filosofía nos invita a abrir los ojos, a convertirnos en aliados de la realidad y no confundirla con nuestras "representaciones" internas de la misma: La verdad nos hace libres, nos libera progresivamente de todas las formas de ceguera, autoengaño; de las ilusiones vanas y falsos ídolos; de la ofuscación y el temor. No satisface nuestros caprichos, deseos miopes, nuestras obstinaciones personales -todo aquello que en nosotros se sustenta en la ignorancia-, pero sí nuestras necesidades más profundas y anhelos reales. Nos fortalece y nos emancipa al ampliar nuestra visión; ya no necesitamos buscar fuera de nosotros la luz y la seguridad. Nos capacita para encontrar en nosotros mismos el punto de equilibrio.

Constituye un signo claro de madurez haber asumido que no es posible vivir sin enfrentar decisiones y alternativas dolorosas, sin dificultades, sin esfuerzo o sin dolor. Estas experiencias son indisociables de la condición humana, y pretender rehuirlas conduce a medio plazo a un callejón sin salida: a un dolor crónico y profundo. El camino pasa por el reconocimiento de la realidad no es fácil, cómodo ni recto. A veces nos desconcierta eliminar viejas singularidades; exige, en ocasiones, tomar decisiones difíciles; requiere paciencia, valentía y confianza. En todo lo relativo a nuestra transformación profunda, son engañosas las directrices que nos prometen resultados rápidos, las recetas que prometen ahorrarnos todo trabajo sostenido. Pero el camino del amor a la verdad llega a ser tan satisfactorio -pues su fruto es nada menos que nosotros mismos-, que los desafíos que en las primeras etapas resultaban difíciles, luego, puesto que se ha aprendido a confiar, se abordan con ecuanimidad; más aún, con alegría.


La filosofía, maestra de vida. Mónica Cavallé.


Filosofar consiste en la consecución de la perfecta honestidad... El filosofar no parece que sea otra cosa sino buscar de palabra y llevar a cabo de obra lo que es adecuado y conveniente. Disertaciones. Musonio Rufo.

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