SALIR FELIZ DE UNA RELACIÓN MORBOSA




1. La mujer no es igual al hombre, sino equivalente

Ambos géneros son equivalentes (con el mismo valor), con lo que queda delimitada cualquier idea de superioridad de uno sobre otro.

2. Relación opresor-oprimido

El ser humano no sólo necesita amor, sino que es el animal que más le afecta su carencia y, por ese motivo, lo busca, a veces de una forma tan obsesiva como errónea, con lo que suele crear una dependencia que puede acabar siendo morbosa. Por otro lado, el que entabla una relación afectiva movido por esa necesidad morbosa de ser amado por los demás, se dirige inevitablemente al fracaso, por que se presenta ya a priori desde una posición de indigencia, con actitud de mendigo, poniéndose de alfombra y, si se pone la alfombra, lo único que se puede esperar es que lo pisen.

No reconocer esta equivalencia de géneros es la causa de muchas frustraciones, muchos fracasos y muchas desgracias y, al mismo tiempo, es consecuencia de un terrible complejo de inferioridad. En una relación opresor-oprimido, el que no respeta la libertad de su pareja y se considera, en conjunto, superior (dominador) o inferior (sometido, para servicio y disfrute del otro), está demostrando inconscientemente su propia inseguridad, su debilidad.

3. Pertenencia y propiedad

Nadie es propiedad de nadie, pues, cuando alguien (y no algo) es objeto de propiedad, se cae en la esclavitud. Esa persona a la que llamas correctamente mi pareja (pertenencia y no propiedad) tiene capacidad de decisión y libre albedrío, lo mismo que tú, y puede dar por terminada vuestra relación en el momento en que falle el único vínculo capaz de mantenerla, que es el amor. Entonces deja de ser tu pareja, lo mismo que deja de ser tuyo el asiento del avión, cuando desembarcas en el aeropuerto de destino.

4. Adicción a la pareja

Tras una separación, el dominado-víctima se libera y tiene la conciencia tranquila, pero el dominador-opresor sigue necesitando al dominado-víctima y, al faltarle, encuentra un vacío insoportable que se agudiza más con sus remordimientos de conciencia.

La parejadicción es una adicción más. El parejadicto recurre también al asesinato cuando ve que va a perder su droga, que es su pareja.

==> Se puede vivir muy feliz sin alcohol, sin tabaco, sin drogas, sin jugar, prescindiendo de esa persona que consideras vital para ti. En este mundo, por muy útiles que seamos todos, no hay nadie imprescindible.

5. Violencia de género

La violencia de género es ambidireccional. Una persona despechada se convierte en un bicho peligrosísimo que siempre está dispuesto a atacar. Cada uno utiliza las cualidades de que está mejor dotado por la naturaleza: el hombre, la fuerza; la mujer, la astucia y la constancia. Si es hombre, puede llegar a un momento de arrebato y descontrol, a las cotas más altas de brutalidad y salvajismo; si es mujer, puede dedicar el resto de su vida a buscar los puntos flacos de su pareja, para zaherirle con la perfidia más profunda.

El que recurre a dar puñetazos, estacazos, puñaladas o cualquier otro tipo de agresión está demostrando que no es capaz de actuar con racionalidad y tampoco, salir de ese nivel de inferioridad en que se ha colocado él mismo y liberarse definitivamente de esa dependencia morbosa, tan arraigada que ya le resulta vital.

==> Las situaciones de violencia, cualquiera que sea su tipo, no se erradican dando insistente y obsesivamente la razón al agraviado (sin negar, con esto, que la tenga) y culpabilizando al ofensor, sino convenciendo de antemano al posible agresor, para que desista de su actitud.


SOLUCIONES

1. Mejorar la Sensación de Bienestar = Placer - Infelicidad

2, Controlar los impulsos vengativos y el odio

Si hubiese dado rienda suelta a mis impulsos vengativos y a mi odio, me hubiese privado de disfrutar de la etapa más feliz de toda mi vida. Hay que aprender a ser feliz, tarea que no es imposible.

La persona más valiente es la que tiene coraje para hacer frente a sus propios impulsos. Para eso: ”Conócete a ti mism”.
Sócrates

La valía de un individuo se demuestra de una forma especial en los momentos difíciles, y la superación de las crisis dolorosas nos hacen madurar y nos dan seguridad y satisfacción cuando se van venciendo. Si recurres a la violencia, te hundirás más en él y cada vez te será más difícil encontrar una salida, razón por la que muchos llegan al suicidio.

En ocasiones, huir en el momento oportuno no es de cobardes: “Una retirada a tiempo es una victoria”.

3. Eliminar los complejos de culpabilidad e inferioridad

4. Indiferencia (aprender a "pasar")

No se debe confundir la verdadera felicidad con el placer de la venganza.

Por la ley de acción y reacción, la venganza puede volverse contra uno con la misma intensidad. Todo tiene su precio y se debe procurar que el de tu satisfacción no sea demasiado caro, porque, de lo contrario, tu quedarás en ridículo y la satisfecha sería la persona a la que quieres hacer daño.

El desprestigio no suele ser un medio muy eficaz. Necesitas que te crean y, si se nota tu rencor y tus ansias de represalia, corres el riesgo de que no te hagan el mínimo caso. Tiene como contrapartida que puede salirte el tiro por la culata y salgas difamado tú mismo y la gente te considere como un pobre cotilla que está amargado y necesita satisfacer así sus complejos. No importa que la otra persona se desprestigie hablando mal de ti. El tiempo pone a cada persona y cada cosa en su sitio, aunque en muchas ocasiones sigue un proceso que nos resulta excesivamente lento.

En vez de recurrir a la violencia, se más astuto que tu pareja y, si puedes, aprovecha otros recursos que no te perjudiquen, como ser feliz y tratarla con indiferencia. Si la otra persona te ve feliz, se da cuenta de que no es tan importante como creía; esto redundará en tu propio beneficio pues cuando seas feliz, ya no necesitaras vengarte.

5. Autoestima y Felicidad

El que tiene autoestima (el que se ama o se valora) puede llenar los vacíos que resultan por la falta de amor, con su amor propio, y será mucho menor su dependencia de los demás.

Para ser feliz, debes llevar a cabo cuatro cosas:

  • Ser TÚ y no una circunstancia de tu vida. Tú eres tú y nadie más que tú, lo verdaderamente esencial en tu vida, y todos los demás, por muy queridos que sean, no son nada más que meras circunstancias.
  • Ser el centro de tu propio mundo (egocentrista y no egoísta). El que no tiene autoestima considera a su pareja más importante que sí mismo; está siempre pendiente de la sonrisa y la aprobación de quien considere superior a sí mismo; y convertirse en un satélite que gira alrededor de él. Esto supone una dependencia morbosa, que hay que borrar por completo.
  • Ocupar el primer puesto de tu escala de valores.
  • Quererte a ti más que a nadie.
Como ser feliz, sin tener que matar a tu pareja. Pepe Aguado

  • No cometáis ninguna acción que sea contraria al amor. Leon Tolstoi

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