ESTRÉS. VIVIR AL LÍMITE


El estrés es una reacción fisiológica del organismo en el que se producen diferentes mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante y que puede desencadenar una auténtica angustia. 

La situación de estrés se va a producir cuando una persona desea responder a las demandas de su entorno o ambiente, pero percibe que no dispone de los recursos para hacer frente a ésa situación. Puede darse por imposiciones de gente irrazonable ocupando cargos directivos, compañeros de trabajo desagradables e insensatos que sólo pretenden manipular, sobrecarga de trabajo... Las respuestas que se producen ante el estrés son principalmente tres: ataque, huida o bloqueo.

Hay que reconocer el estrés incipiente para tratar de cortarlo de raíz antes de que entre en la dinámica de círculo vicioso del estrés crónico. El estrés crónico se retroalimenta, genera más estrés, (por ejemplo, el estrés produce más cansancio que, a su vez, produce más desbordamiento y por lo tanto más estrés) y es fácil que se amplifique hasta el punto de que baste la amenaza de una amenaza para sentirse agobiado. Algunas personas, incluso aquellas que no suelen exteriorizar sus emociones, pueden llegar al límite y estallar como una olla a presión.
 
Síntomas que pueden aparecer:
  • Físicos: morderse las uñas, apretar los dientes, una sensación de cansancio, dolores de cabeza, molestias digestivas, trastornos en la alimentación o insomnio, ...
  • Psicológicos: mal humor, ansiedad, miedos, fobias, conductas obsesivas, sentimientos pesimistas, sentimientos de sentirse incomprendido o poco valorado, ataques inesperados de llanto, o incluso de risa, y ganas de romper con todo. Uno se siente desbordado y puede conducir a una sensación de frustración y a una crisis personal.
Es importante que haya alguna persona próxima en quien confíe, a quien haga caso y que le pueda advertir y ayudar si cree que lleva el rumbo de colisión. Porque uno no es imparcial consigo mismo y lo que suele ocurrir es que la gente lo acepta como parte de su vida, y se siente capaz de tolerarlo, hasta que un día lo embiste.
Soluciones que no funcionan
  1. El alcohol y los fármacos tranquilizantes son paz para hoy, nervios para mañana; relajan, pero no resuelven el problema, son un parche, que a la larga puede deteriorar aún más la capacidad de resolver problemas y agravar los sentimientos negativos asociados al estrés. Y son igualmente adictivos.
  2. Levantarse y tomarse un respiro, o fumarse un cigarro o buscarse una chocolatina, para interrumpir una actividad estresante. Todo esto puede aportar un alivio momentáneo, incluso evitar una crisis de estrés agudo, pero no rompe el ciclo del estrés, porque el estrés crónico no es una tormenta que se disipe en 15 minutos sino todo un sistema de altas presiones que tarda mucho más en formarse y mucho más en resolverse.
Soluciones que funcionan para disipar tensiones, y que se buscan según lo que le vaya mejor a uno:
  1. Aprender a convivir con las presiones y los conflictos laborales o familiares. Desarrollar habilidades para afrontar y resolver problemas: generar alternativas, análisis, "pros y contras" y tomar decisiones.
  2. Aprender a gestionar el tiempo, a evitar el exceso de ambiciones,no perfeccionismo, vivir sin tantas prisas. Ser flexible y aprender a decir no a peticiones no deseadas. Desconecta de la rutina de agitación y de los problemas para equilibrarte a nivel mental, da un paseo de 5 minutos. Planea momentos para no hacer nada aunque sean cortos.
  3. Se pueden emplear actividad física, comer apropidamente, actividades de ocio, actividades sociales.
  4. Alíate con tus emociones positivas, la risa, la alegría, el sentido del humor y  practícalo. Fomenta la empatía, ése talismán que potencia y reaviva lo positivo cuando nos ponemos en el lugar de los demás.
  5. Técnicas de relajación, meditación, Control de respiración, yoga, catarsis y sueño de calidad.  
  • Cultiva la conciencia plena, es decir, presta atención al momento presente con una conciencia de no juzgar nada y no reaccionar a los pensamientos o los sentimientos que te puedan pasar por la mente.
  • Respira con el abdomen para conseguir calmarte ante situaciones de enfado o ira.
  • Usa tú imaginación para visualizar hechos o personas en situaciones absurdas o ridículas.

Recuerda que puedes conseguir controlar el estrés, sólo tú decides si 
  1. ponerte del lado de la desesperanza, de no encontrar salida o 
  2. poner tú atención en la mejora por buscar la comunicación, en cambiar tu dialogo interno y enfocarte en ésas emociones positivas, para conseguir una actitud que te acerque a tú libertad personal para alcanzar tu bienestar y el de los demás.

Fuentes: