TEORÍAS ÉTICAS

Valores y normas morales comunes

Toda sociedad, sobre todo si es compleja, para poder existir como tal y no disgregarse, necesita que todos su miembros posean una serie de valores compartidos y acepten unas normas de comportamiento semejantes. De ahí la importancia de la educación moral de los más pequeños.

La fundamentación religiosa pone su origen en la voluntad de Dios o de los dioses, los cuales premiarán, después de la muerte, a los que vivan de acuerdo con esos valores, a los que sean buenos, y castigarán a los que no cumplan esas normas, a los que sean malos. Por otro lado, a lo largo de la historia, la fundamentación filosófica trata de dar razones de porqué hay que seguir estos valores y normas morales comunes:

  1. Éticas de fines

  2. Éticas del deber


Las éticas de fines establecen un ideal de lo que se debe hacer para alcanzar la plenitud y la autorrealización del ser humano.

1) Para Aristóteles, el fin último del ser humano consiste en alcanzar la felicidad, especialmente en su faceta más propia, la intelectual. Y no puede ser otro fin, puesto que la felicidad se busca por sí misma, mientras que las demás se buscan por ella, para tratar de conseguirla. Si todas las funciones bien realizadas proporcionan felicidad, la sabiduría, al ser la actividad superior a la que se puede dedicar el ser humano, proporciona la máxima felicidad. Cada ser es feliz realizando la actividad que le es propia y natural. Por tanto, la forma más perfecta de felicidad sería la actividad contemplativa.

Pero el hombre no es sólo razón, entendimiento; tiene que cubrir otras necesidades aparte de la contemplativa: hay que contentarse con una felicidad limitada que exige la posesión de las virtudes morales para regular las tendencias propias y el trato con los demás, así como la posesión de ciertos bienes corporales (salud, etc) y exteriores (medios económicos, etc).

2) Según Epicuro, la felicidad consiste en la consecución del placer sabiamente administrado juntamente con el alejamiento del dolor, evitando los placeres no naturales ni innecesarios. Así se alcanza la paz interior, la ataraxia o imperturbabilidad del alma ante toda clase de apetitos y pasiones, y todas nuestras acciones tienen como fin evitar a la vez los sufrimientos. Consigue así también la libertad interior, la autarquía, que le permite gobernar la vida, disfrutando de esta manera de la mayor felicidad a la que puede aspirar el ser humano.

3) El utilitarismo sitúa la felicidad en vivir de tal manera que se haga felices a la mayor cantidad de personas. El principio de interés establece que el ser humano busca siempre sus propios intereses que consiste en la búsqueda del placer y la huida del dolor. Los placeres que provienen de producir satisfacción a los demás son más importantes que los que se obtienen sólo con la propia satisfacción. Los placeres superiores provienen del encuentro con los otros, de la colaboración, del trabajo compartido, de la solidaridad. Los que provienen del dinero, la posición social de privilegio, de los honores son insignificantes en comparación con ellos. Para vivir feliz, el ser humano se ve obligado a luchar para que desaparezca del mundo los elementos que contribuyen a hacer sufrir a los demás: las guerras, las cárceles, la tortura, la competitividad, las desigualdades, el hambre, ...

  • La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo. Sófocles


Las éticas del deber son aquellas en las que lo bueno y lo malo dependen más del modo cómo se realizan las acciones, la intención del ser humano al actuar, que la acción concreta que realiza.


1) Para el estoicismo, la auténtica felicidad consiste en la virtud (identificada con el saber), el autodominio y fortaleza de ánimo. El ser humano debe aceptar el destino y mantenerse libre de deseos insistentes y poderosos (ej. poder, riquezas, comida,...), puesto el que se deja dominar por ellos se convierte en un ser desgraciado.

Además, obrar de acuerdo con la naturaleza es vivir de acuerdo con los dictados de la razón, porque la vida del ser humano forma parte del destino universal hasta alcanzar la autarquía -bastarse a sí mismo-, y consigue una libertad íntima que le hace verdaderamente feliz. Fue propuesto por Zenón de Citio.

Los estoicos fueron los primeros en sentirse ciudadanos del mundo -cosmopolitas- y crearon el concepto de humanidad: consideraron a todos los hombres como hermanos, al ser todos hijos de la misma razón universal. Pensaban que el ser humano está destinado a vivir en comunidad y debe tener sentimientos de amor hacia todos los hombres -filantropía-.

2) En la época moderna, a partir del siglo XVI, se produce en la sociedad europea una serie de cambios muy profundos: en lo económico, el capitalismo revoluciona el sistema productivo, en lo social la burguesía se impone como clase dominante y en lo político el sistema feudal da paso a las monarquías absolutas. Además, la religión deja de ser la ideología dominante, el Estado se independiza de la Iglesia y la razón de la fe. De la concepción teocéntrica medieval -en lo que todo giraba alrededor de Dios- se pasa a una concepción antropocéntrica y el ser humano adquiere valor por sí mismo, convirtiéndose en el centro de la política, la ciencia, el arte y la moral.

La confianza en el poder de la razón para conocer la naturaleza -la ciencia-, y reorganizar la sociedad, se extiende en el siglo XVIII a todos los campos de la actividad humana: es el siglo de la “razón”, de las “luces”, o siglo de la ilustración. El lema de la Ilustración es “pensar siempre por sí mismo". Kant, que consiste en buscar el fundamento de todo en la razón. Sólo de esta forma el ser humano se libera de la superstición y puede ejercer su libertad.

Para la ética kantiana, obrar bien es obedecer los mandatos que proceden de la propia razón, por medio de Imperativos formales (categóricos) que se fundamentan en el deber por deber. No hay moralidad sin dignidad y, por lo mismo, sin autonomía, por lo que propone que el ser humano actúe siguiendo los imperativos de su razón respecto a sí mismo. Es una moral formal en la que lo importante no es tanto “lo que”, el contenido, sino la intención, la “forma”, el como se actúa. También es una moral universal, es decir, común para toda la humanidad. Fue establecido por Inmanuel Kant 1724-1804.

  • “Obra de tal manera que trates siempre a la humanidad, tanto en tu persona como en la de los demás, como fin y nunca como mero medio”. Kant
  • “Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre al mismo tiempo como principio de legislación universal”. Kant

3) Para las éticas dialógicas, de la comunicación o del discurso, lo bueno es estar dispuesto a tener como normas las establecidas tras un diálogo racional entre todos los implicados, en condiciones de igualdad, que permita alcanzar consensos de acuerdos racionales por convencimiento. Entiende el deber como consenso. Las defienden J.Habermas, K.O.Appel; j: Rawls, Adela Cortina. En los animales se llega al acuerdo por necesidad o por la ley del más fuerte.

El consenso exige que todos los afectados, para tomar las decisiones de forma adecuada, necesiten tener conocimiento y valorar la necesidades, intereses y argumentaciones de los demás.Cada uno de los afectados por la norma se siente invitado a dar su consentimiento por que le han convencido plenamente las razones aducidas por los participantes en el diálogo, puesto que ha descubierto que satisfacen intereses generalizables. Además, uno debe estar dispuesto a comportarse de acuerdo con lo decidido. No hay que olvidar que las normas morales sólo lo son de verdad cuando “autoobligan”, cuando las que las poseen las consideran correctas, y no cuando se imponen desde fuera.

  • Cuando un hombre estúpido hace algo que le avergüenza, siempre dice que cumple con su deber. George Bernard Shaw

La Declaración Universal de los Derechos Humanos

Un diálogo de esas características es un ideal inalcanzable que puede servir únicamente como referente teórico. Sin embargo, si existe un caso concreto que se haya acercado más a este ideal, indiscutiblemente es en el proceso histórico que ha llevado a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por lo que se pueden considerar los valores que en ellos se recogen como valores con validez universal, como la expresión más fundamentada acerca de qué es bueno. En su contenido se encuentran de acuerdo seres humanos de diversas creencias, de mentalidades diferentes, de posiciones sociales y económicas distintas.