Varios

Pendientes a incluir:

  • Ningún hombre es feliz a menos que crea serlo. Publio Siro
  • El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros. Albert Guinon
  • La felicidad es una estación de parada en el camino entre lo demasiado y lo muy poco. Channing Pollock
  • Todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos procede de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos. Daniel Defoe
  • Es necesario tener el apetito del pobre para gozar la fortuna del rico. Conde de Rivarol
  • Un hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto. William Shakespeare
  • Gozamos de gran plasticidad neuronal: aunque mueran neuronas, las restantes se reorganizan para mantener las mismas funciones, ¡pero para ello conviene estimularlas! Mantén tu cerebro ilusionado, activo, hazlo funcionar, y nunca se degenerará. Vivirá mejor los años que viva, que eso es lo interesante. La clave es mantener curiosidades, empeños, tener pasiones... Rita Levi-Montalcini, Neuróloga
  • Si se me diera la oportunidad de hacer un regalo a la siguiente generación, sería la capacidad de reírse cada cual de sí mismo. Charles M. Schulz
  • Las bromas son como la sal: se deben usar con gran precaución. Juvenal

  • La base de todas las sociedades grandes y duraderas ha consistido, no en la mutua voluntad que los hombres se tenían, sino en el recíproco temor. Thomas Hobbes
  • El bien que hemos hecho nos da una satisfacción interior, que es la más dulce de todas las pasiones. René Descartes
  • Nada se puede aceptar de un malvado, so pena de envilecerse. Madame Roland
  • Perseverar en el cumplimiento del deber y guardar silencio es la mejor respuesta a la calumnia. George Washington
  • Mala cosa es tener un lobo cogido por las orejas, pues no sabes cómo soltarlo ni cómo continuar aguantándolo. Publio Terencio Afer
  • Es amigo mío aquel que me socorre, no el que me compadece. Thomas Fuller
  • La amistad es un comercio desinteresado entre semejantes. Oliver Goldsmith
  • El amor, a quien pintan ciego, es vidente y perspicaz porque el amante ve cosas que el indiferente no ve y por eso ama. José Ortega y Gasset

  • Intento comprender la verdad, aunque esto comprometa mi ideología. Graham Greene
  • El lenguaje de la verdad debe ser, sin duda alguna, simple y sin artificios. Lucio Anneo Séneca
  • Lo que ha sido creído por todos siempre y en todas partes, tiene todas las posibilidades de ser falso. Paul Ambroise Valéry
  • Todo es muy difícil antes de ser sencillo. Thomas Fuller

  • Hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás. Voltaire
  • Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más. Proverbio hindú
  • Con las pasiones uno no se aburre jamás; sin ellas, se idiotiza. Stendhal
  • Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue. Heráclito de Efeso


Pensamiento conspiranoico

En los medios de comunicación, hay personas que creen paranoicamente en una conspiración mundial que oculta pruebas e intenta manipular a la opinión pública. En la vida privada, piensan que sus miedos tienen que convertirse en los temores de todo el mundo.

Cuando alguien no se contagia con su pánico particular, le meten inmediatamente en el grupo de “los malos” y que forman parte del complot, ... o el de "los tontos".

Sus partidarios siguen insistiendo en ella porque es imposible demostrarles su falsedad. Gracias a eso, el pensamiento conspiranoico ha existido durante toda la historia de la humanidad. Han utilizado ese miedo al complot diabólico para hacerse ellos con el control del mundo. A veces lo han conseguido.

El hábitat del unicornio. Luis Muiño


Los que sufren demasiado

Desde el punto de vista psicológico, el dolor es sólo un subproducto de la mente. Está diseñado como una señal de alarma: sirve para avisarnos de que algo va mal. Una vez que ha cumplido esa función, deja de tener sentido.

Sin embargo, hay ambientes que lo convierten en algo deseable que da credibilidad al que lo sufre. Aunque su impacto sea ilógico (creer que alguien es más respetable porque sufre es como creer que alguien merece más confianza porque tiene diarrea), la validación a través del dolor se ha convertido en un arma para los manipuladores. A corto plazo, es una forma segura de conseguir cariño.

El hábitat del unicornio. Luis Muiño


Perder el miedo

Hay que perder el miedo al miedo, que es lo que realmente paraliza a los seres humanos. Lo mejor que puede pasar es que los objetos de temor acaben convirtiéndose en nuestros consejeros.

El hábitat del unicornio. Luis Muiño


Hacerse amigos del tiempo

Ejecutar siempre los mismos rituales cada día hace que los días pasen más rápido. Las rutinas son una forma de inacción.

Por eso, cuando somos niños el tiempo pasa mucho más lento. El mundo es enteramente nuevo y cada instante aporta nuevas experiencias. A medida que nos vamos haciendo mayores, empezamos a pensar que no hay nada nuevo bajo el sol y el tiempo se va acelerando.

La metáfora que usaban aquellos investigadores es muy gráfica: las rutinas constituyen una línea recta en nuestra memoria, son la forma más rápida de llegar al final. Las nuevas experiencias son, sin embargo, desviaciones en forma de curva que hacen que el final del día tarde más en llegar.

En fin que, si queremos que nuestro tiempo vaya más despacio y que la vida no se nos escape sin darnos cuenta, lo que tenemos que hacer es agitarla.

El hábitat del unicornio. Luis Muiño


La autoestima competitiva y la incondicional

Es la autoestima competitiva, aquella que se basa en una continua lucha: o contra los demás o contra nosotros mismos. Para satisfacerla, nos marcamos objetivos y no nos sentimos contentos hasta que los cumplimos.

La otra forma que tenemos los seres humanos de adquirir amor propio es la autoestima incondicional. Cuando nos queremos a nosotros mismos de esta manera, no necesitamos objetivos cumplidos para sentirnos orgullosos. Nos gustamos por lo que somos. Conocemos nuestras virtudes y no necesitamos ir más allá. No nos comparamos ni con nosotros mismos ni con los demás. Sabemos que podríamos esforzarnos más, pero no encontramos motivación para hacerlo. En esos momentos, no queremos ser los mejores: lo único que queremos es seguir viviendo.

La autoestima incondicional es algo que se aprende desde la infancia. La familia ejerce, en esto, un papel decisivo. Hay padres que, de una u otra forma, les demuestran a sus hijos que les van a querer igual, hagan lo que hagan y sean lo que sean. La madre del protagonista es un ejemplo de esta forma de ver el mundo. Ella acepta a su hijo exactamente como es. El hecho de que intente auto-superarse le parece que está de más.

De hecho, cuando esta mujer empieza a ver los progresos de su hijo, no se alegra. Para la madre de Christy, su búsqueda de objetivos no es importante. Es más, esto la hace alejarse de él, hasta el punto de que el padre acaba por preguntarle por qué no le gusta que su hijo progrese. Ella le responde, simplemente, “Percibo demasiada esperanza en esa voz”. Siente, seguramente, que sus intentos de progresar son demasiado peligrosos: buscar objetivos significa estar tenso, envidiar, frustrarse… Y ella no quiere que Christry sufra.

Ni una ni otra forma de autoestima son mejores ni peores.

La autoestima competitiva ayuda a alcanzar metas pero corre el riesgo de tener a la persona en permanente estado de lucha.

La autoestima incondicional es más relajante pero no ayuda, desde luego, a alcanzar ninguna meta importante.

Vivir cada momento en función de una u otra es una decisión personal.


El hábitat del unicornio. Luis Muiño



Emociones y creatividad

En los momentos de felicidad generamos más ideas nuevas. Gracias a eso, somos más hábiles en las tareas que requieren creatividad inmediata. El problema, eso sí, es que en esas épocas dichosas nos cuesta más concentrarnos. Nos distraemos más fácilmente porque nos apetece disfrutar de la vida. Y eso nos genera dispersión.

La gente alegre es más receptiva a todo tipo de información. Cuando estamos felices tenemos mejor acceso a cosas que normalmente ignoramos y gracias a ello adquirimos una visión más panorámica del mundo. Por el contrario, según los investigadores, las emociones negativas hacen que las personas tengan una “visión túnel” o un filtro a su atención.

Las emociones positivas rompen ese filtro y aumentan la creatividad, pero deterioran la concentración al dispararse las distracciones.

El arte podría ser una forma de automedicación para determinadas personas.
Los artistas más desgraciados no son más creativos, pero sí exprimen más sus capacidades. Persisten con gran concentración en la tarea de encontrar su felicidad.

Pero, ya se sabe: la felicidad, como el Tao, no se busca, se encuentra.

El hábitat del unicornio. Luis Muiño



QUERER y RETENER

Si quieres tener el mar, contémplalo, y abre tus manos en sus aguas, y todo el mar estará en ellas. Porque si cierras tus manos para retenerlo, se quedarán vacías.

Si quieres tener un amigo peregrino, déjalo marchar y lo tendrás... porque si lo retienes para poseerlo, lo estarás perdiendo, y tendrás un prisionero.

Si quieres tener el viento, extiende tus brazos, abre tus manos y todo el viento será tuyo, porque si quieres retenerlo, te quedarás sin nada.

Si quieres tener a tu hijo, déjalo crecer, déjalo partir y que se aleje... lo tendrás maduro a su regreso, porque si lo retienes poseído,lo pierdes para siempre.

Si quieres tener el sol y gozar de su luz maravillosa, abre los ojos y contempla... porque si los cierras para retener la luz que ya alcanzaste, te quedarás a oscuras

Si quieres vivir el gozo de Tener, libérate de la manía de poseer y retener. Goza de la mariposa que revolotea, goza del río que corre huidizo.

Goza de la flor que se abre cara al cielo. Goza teniendo todo, sin poseerlo y sin retenerlo.

Sólo así gozarás de la vida, sabiendo que la tienes sin poseerla, y dejándola correr sin retenerla.