La retórica vacua para dar una imagen pública

En la vida académica, en la política, en la cultura o en los libros de autoayuda podríamos encontrar cientos de ejemplos de retórica vacua.

Porque el lenguaje carente de información es una de las armas de las que se valen aquellas personas que manejan muy bien la imagen que dan ante los demás.

Según el manejo de la imagen pública:

  1. Hay personas que hacen muy poco por controlar lo que los demás piensan de ellos. Tienden a ser espontáneos, hablar con todas las personas de una forma muy parecida y dar información sobre sí mismos a todo el mundo que se la pide. Lo que dicen casi nunca es tópico, y por eso muchas personas no están de acuerdo con ellos.

  2. Otras tienen un gran control sobre su imagen pública. No suelen actuar con naturalidad porque lo que dicen está en función del público que tienen en ese momento. Cambian según las personas con las que están y controlan la información que proporcionan a cada testigo. Una de sus tácticas, es, por supuesto, el uso del lenguaje.

Para dar una imagen pública "hay que decir a cada persona aquello que más le gusta escuchar". Como esto es muy complicado cuando se habla ante grandes auditorios, lo mejor es tirar de frases ambiguas con las que todo el mundo está de acuerdo porque cada uno las entiende como le conviene. Por ejemplo: “mi principal preocupación es que los ciudadanos sean cada vez más libres” o “debemos cultivar nuestro lado más humano y espiritual”. Son palabras agrupadas que significan lo que quiera quién las escucha. Y eso siempre es gratificante para el auditorio… y para el orador.

Este uso marrullero del lenguaje sólo tiene un inconveniente: a fuerza de no decir nunca nada, una persona puede acabar no teniendo nada que decir. Las personas que están continuamente pendientes de su imagen, acaban por no ser nadie. Se quedan sin personalidad, y la vida se les va pasando sin haber estado en ella. Lo cual es una lástima, porque como decía Cantinflas: “hay momentos en la vida que hay que disfrutar, porque son verdaderamente momentáneos”.

El hábitat del unicornio. Luis Muiño.

Varios

Pendientes a incluir en las entradas:

  • Salen errados nuestros cálculos siempre que entran en ellos el temor o la esperanza. Molière
  • Si no está en nuestro poder el discernir las mejores opiniones, debemos seguir las más probables. René Descartes
  • El progreso y el desarrollo son imposibles si uno sigue haciendo las cosas tal como siempre las ha hecho. Wayne W. Dyer
  • La razón se compone de verdades que hay que decir y verdades que hay que callar. Conde de Rivarol
  • El delito de los que nos engañan no está en el engaño, sino en que ya no nos dejan soñar que no nos engañarán nunca. Víctor Ruiz Iriarte
  • Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se vuelve. Martin Lutero
  • ¿De qué sirve la libertad política para los que no tienen pan? Sólo tiene valor para los teorizantes y los políticos ambiciosos. Jean Paul Marat
  • Las personas no son ridículas sino cuando quieren parecer o ser lo que no son. Giacomo Leopardi
  • Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor. Albert Einstein
  • Más traiciones se cometen por debilidad que por un propósito firme de hacer traición. François de la Rochefoucauld
  • Ser independiente es cosa de una pequeña minoría, es el privilegio de los fuertes. Friedrich Nietzsche
  • La clase de felicidad que necesito es menos hacer lo que quiero que no hacer lo que no quiero. Jean Jacques Rousseau
  • No acometas obra alguna con la furia de la pasión: equivale a hacerse a la mar en plena borrasca. Thomas Fuller
  • Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera. François de la Rochefoucauld
  • Si no estamos en paz con nosotros mismos, no podemos guiar a otros en la búsqueda de la paz. Confucio
  • Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda. Martin Lutero
  • Es más fácil dar consejos que sufrir con fortaleza la adversidad. Eurípides de Salamina
  • No se debe intentar contentar a los que no se van a contentar. Julián Marías
  • Tan tranquilas son las personas honradas y tan activas las pícaras, que a menudo es necesario servirse de las segundas. Napoleón I
  • Haciendo el bien nutrimos la planta divina de la humanidad; formando la belleza, esparcimos las semillas de lo divino. Johann Christoph Friedrich von Schiller
  • Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida. Pitágoras de Samos
  • Con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos. Indira Gandhi
  • Si quieres ganar un adepto para tu causa, convéncelo primero de que eres su amigo sincero. Abraham Lincoln
  • El éxito es fácil de obtener. Lo difícil es merecerlo. Albert Camus
  • El secreto de poner en ridículo a las personas reside en conceder talento a aquellos que no lo tienen. Cristina II
  • Los buenos escritores son aquellos que conservan la eficiencia del lenguaje. Es decir, lo mantienen preciso, lo mantienen claro. Ezra Loomis Pound
  • Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y corrompido, escribe cosas dignas de leerse, o haz cosas dignas de escribirse. Benjamin Franklin