El amor no es ciego en las relaciones amorosas




Los Pilares fundamentales de las relaciones amorosas
, de no posesión y control son:




Además hay que tener una buena autoestima.


  • El respeto no se trabaja, se ejerce.
    Tu pareja valora tu forma de ser: pensamientos, sentimientos, inquietudes... aunque sean contrarios a los suyos. No te hace comentarios hirientes, tales como: «Tú de esto no sabes», «te encuentras así porque estás con la regla», «esa ropa te queda fatal»… Respetará tus hobbies, tiempos, amistades, estudios… Nadie cambia por amor, cambia o evoluciona por deseo propio y no por satisfacer a otra persona.

  • La libertad no es algo que te dan, es algo que tienes.
    Tu pareja no te obligará a hacer nada que no desees. No te debe aislar, controlar y poseer tus espacios y tiempos. Las relaciones sexuales no son expresiones de amor hacia la otra persona, sino deseos propios y consensuados.

  • Igualdad: El amor no es entrega incondicional, esto se llama sumisión.

  • La confianza debe ser mutua: Los celos no son amor, sino inseguridad y posesión.
    Tu pareja no necesita saber qué haces, dónde estás o con quién estás en cada momento.


La Escalera de la Violencia es una forma simbólica de expresar los diversos tipos de violencia en las personas que se ven envueltas en nombre del «amor». Al subir alguno de estos escalones pierden la base, se pierden ellas mismas. Cuantos más escalones se suban más violencia encontramos hacia estas personas. Estar muy arriba de la escalera supone caídas y situaciones muy graves para estas. Por esta razón hay que ser consciente de estas realidades para no comenzar a subir la escalera.


Se sube un peldaño de la Escalera de Violencia si acepto cuando mi pareja...:
  1. empieza a contestarme mal, incluso con gritos, pero luego me pide perdón.

  2. comenta que no mire a nadie que le entran celos.

  3. comienza a mirarme el móvil y mis redes sociales y quiere saber todo sobre mis relaciones interpersonales.

  4. me recrimina que estoy todo el día estudiando y que no le dedico tiempo.

  5. me chantajea para mantener relaciones sexuales cuando yo no quiero, diciéndome que si no lo hago se va con otra.

  6. me comenta que no puede estar una semana sin mí y que no vaya al viaje de fin de curso o al campamento de verano.

  7. me comenta que esa falda tan corta no le gusta porque todos me miran, o que el escote que llevo es muy provocativo.

  8. comienza a hablar mal de mis amistades y no quiere que me junte con ellas.

  9. me llama varias veces al día, me manda varios mensajes al día, para saber qué hago, con quién estoy o cuándo nos vemos.

  10. me dice que quiere estar siempre conmigo, que no le apetece mucho estar con más gente.


Indicadores de situaciones de riesgo:

  • Con las amistades: Aislamiento. Hace tiempo que no ve a las amistades, o se relaciona menos con ellas. Está todo el tiempo con la pareja.

  • Deja de ir a actividades de ocio, deporte…, desde que tiene pareja.

  • Muy centrado/a en el móvil, el Messenger, el Tuenti… y otras redes sociales de Internet, pero sobre todo con su pareja.

  • Ha cambiado su forma de vestir.

  • Autoestima es bastante baja.

  • Más irascible.

  • En el trabajo: Disminución del rendimiento y cambio en el comportamiento y la actitud.

  • Con la familia: Relación deteriorada, ya no existe tanta confianza como antes.


Mitos que sustentan las relaciones de posesión, el miedo a las rupturas y al aislamiento:

  1. Sin ti no soy nada
    → Lo que somos no nos lo da nadie, lo somos por nosotros mismos.

  2. Si lo dejo me quedo sola
    → las amistades, el grupo de iguales es un refuerzo positivo.

  3. ¿Y si se va con otra?
    → no debemos ser también posesivos y entrar a reproducir aquello que no nos gusta.

  4. Ya lo he hecho con él
    → Es una forma de control de los cuerpos y las vidas que habría que erradicar en las relaciones afectivo-sexuales igualitarias.

  5. Me da pena dejarlo
    → Muchas veces confundimos la pena con la culpabilidad. El sentimiento de culpa que se puede sentir por romper una relación no es en ningún modo equiparable a los sentimientos que tenemos cuando mantenemos relaciones que no nos gustan. Por otra parte, antes de pensar en la otra persona debemos pensar en nosotros mismos, éste es uno de los grandes retos.

En general, al terminar un relación de pareja tormentosas se ve deteriorada, incluso mermada, la autoestima. Ésta debería ser la primera meta para proponernos un cambio. La autoestima no nos la da nadie, la tenemos, por eso hemos de hacer procesos de búsqueda dentro de nosotros mismos para recuperarla.

Romper una relación nos es un fracaso, sino que en muchos casos puede ser un éxito.Enlace

Abre los ojos. El amor no es ciego (pdf) - Instituto de la mujer - Junta de Andalucía


También hay que saber lo que no es amor, y es otra cosa:

  1. Carencia: Si necesitas alguien para ser feliz.
  2. Falta de amor propio: Si tienes celos, inseguridad y haces cualquier cosa para mantener a alguien a tu lado, aún sabiendo que no eres amado y dices que crees en esa persona, pero no en los otros, que te parecen rivales.
  3. Dependencia: Si crees que tu vida queda vacía sin esa persona; no consigues imaginarte solo y y mantienes una relación que se acabó sólo porque no tienes vida propia.
  4. Egoísmo: Si piensas que el ser amado te pertenece; te sientes dueño y señor de su vida y de su cuerpo y no le das la oportunidad de expresarse, de decidirse, sólo para afirmar tu dominio.
  5. Amistad: Si no lo deseas; no te realizas como hombre o mujer con esta persona y prefieres no tener relaciones íntimas con esa persona, sin embargo sientes algún placer en estar a su lado.
  6. Deseo: Si discuten por cualquier motivo; se mueren de celos uno del otro; o no siempre hacen los mismos planes les falta acuerdo en diversas situaciones; no les gusta hacer las mismas cosas o ir a los mismos lugares, pero hay necesidad de estar íntimamente juntos.
  7. Pasión: Si tu corazón late más fuerte; el sudor se pone intenso tu temperatura sube y baja vertiginosamente, sólo en pensar en la otra persona.